Llegó el momento de decir adiós.
Seguiré en *Harakiri now*
Adiós!
*Insoportablemente sobria*
¡Salud!
lunes, 5 de diciembre de 2011
Comment te dire adieu
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Santa Cruz
Las miradas se apoyaban en la cruz de madera de afuera de la iglesia. Las demás niñas y yo vestíamos el mismo vestido blanco, uniforme inmancillable, síntoma de la reunión con Dios y el espíritu santo. Este día no se asemeja a ningún otro. Supongo que la estación es poco trascendente porque fue un día como nunca habrá otro igual. El sol alumbraba la capilla con rayos tímidos como pidiendo permiso, todas resplandecíamos, todas sonreíamos nerviosamente, todas estábamos en el punto más álgido de la teofagia.
Con serena impaciencia llegamos una a una ante el sacerdote que nos recibió con una sonrisita cómplice, casi cálida. Sus palabras eran de terciopelo y la amargura del vino de consagrar fue acompañada de múltiples centellas que guardarían para siempre el momento.
Prometí ser niña buena y quizá lo cumplí, quizá...
El ritual llegó a su fin y con un pedacito de Jesús en la panza recibimos un anillo de oro que simbolizaba la unión parasiempre. Abandonamos el lugar y por razones azarosas regresamos todas a la escuela. Los vestidos inmancillables se llenaron de polvos color marrón, las piedritas del patio de juegos terminaron por desgastar el charol blanco de los zapatos. La unión parasiempre había terminado. Sembrados, entre las piedras, estaban los anillos dorados de las niñas que lloraban largamente su descuido.
Con serena impaciencia llegamos una a una ante el sacerdote que nos recibió con una sonrisita cómplice, casi cálida. Sus palabras eran de terciopelo y la amargura del vino de consagrar fue acompañada de múltiples centellas que guardarían para siempre el momento.
Prometí ser niña buena y quizá lo cumplí, quizá...
El ritual llegó a su fin y con un pedacito de Jesús en la panza recibimos un anillo de oro que simbolizaba la unión parasiempre. Abandonamos el lugar y por razones azarosas regresamos todas a la escuela. Los vestidos inmancillables se llenaron de polvos color marrón, las piedritas del patio de juegos terminaron por desgastar el charol blanco de los zapatos. La unión parasiempre había terminado. Sembrados, entre las piedras, estaban los anillos dorados de las niñas que lloraban largamente su descuido.
jueves, 30 de junio de 2011
wasted time
En la orilla del camino, el tiempo muerto...
Posteriormente, la falsa felicidad
Y al final de todo... un chasquido en el universo
... tengo que estudiar.
Posteriormente, la falsa felicidad
Y al final de todo... un chasquido en el universo
... tengo que estudiar.
El mismo tema
algo se rompió,
sabiduría
jueves, 19 de mayo de 2011
Apología del fracaso
La horas pasan largas e infinitas, en este momento escribo desde la pesadumbre y el desasociego. Espero sinceramente que todo acabe pronto o todo acabará pronto conmigo. Las felicidad que logré reunir durante veintidos años en este mundo se ha ido desvaneciendo en tres miserables años. Ya reina en mi la apatía verdadera, la inconsolable tragedia del porvenir. Los días aciagos de mañanas y mañanas que no terminan nunca porque así se supone es la vida. Estoy harta del infortunio y la decadencia, de las sombras funestas que aparecen, sin ser invocadas, de las más profundas tinieblas de la desdicha y la desgracia. Derretida y ensimismada considero que estas líneas no cambiarán en nada el rumbo de la historia.
Me he visto rodeada de princesas viejas, que se quedaron esperando un final feliz y consiguieron lo peor y lo contrario. Las escaramuzas de miles de otoños me hacen sentir poco importante y a la vez afortunada. No fueron mis peleas, debo sentirme bien... pero me siento mal... muy mal... por todo lo perdido y quizá hasta por lo encontrado... por los fuegos fatuos que alumbran, sin duda, un abominable final.
Rodeada de incontables alaridos de ballenas ponzoñozas, de refiergas cotidianas... de palabreríos monótonos. Ya cualquier intento de regaño resulta redundante y quizá hasta un poco absurdo.
Así también vi la luz... y ya en este momento me quema. Me que da claro que me aferro por siempre a situaciones extremas que salen de mis manos a la menos provocación. Estoy triste... decir triste resulta inapropiado y estúpido. Quizá por primera vez en la vida estoy sintiendo que me lleva la chingada, jojo.
Esta situación creo es anómala de las otras circunstancias, aunque en una cuidadosa revisión de mis escritos siempre he resultado muy fatalista, azotada y quejumbrosa. Hoy por hoy considero todas las demás situacíones producto de berrinches y pesadillas habituales. Hoy por hoy no he podido comer tranquila ni dormir toda la noche. Hoy por hoy resulta castrante cualquier problema ajeno.
Estoy muy cansada... renunciar es quizá el fin de todo mal.
Me he visto rodeada de princesas viejas, que se quedaron esperando un final feliz y consiguieron lo peor y lo contrario. Las escaramuzas de miles de otoños me hacen sentir poco importante y a la vez afortunada. No fueron mis peleas, debo sentirme bien... pero me siento mal... muy mal... por todo lo perdido y quizá hasta por lo encontrado... por los fuegos fatuos que alumbran, sin duda, un abominable final.
Rodeada de incontables alaridos de ballenas ponzoñozas, de refiergas cotidianas... de palabreríos monótonos. Ya cualquier intento de regaño resulta redundante y quizá hasta un poco absurdo.
Así también vi la luz... y ya en este momento me quema. Me que da claro que me aferro por siempre a situaciones extremas que salen de mis manos a la menos provocación. Estoy triste... decir triste resulta inapropiado y estúpido. Quizá por primera vez en la vida estoy sintiendo que me lleva la chingada, jojo.
Esta situación creo es anómala de las otras circunstancias, aunque en una cuidadosa revisión de mis escritos siempre he resultado muy fatalista, azotada y quejumbrosa. Hoy por hoy considero todas las demás situacíones producto de berrinches y pesadillas habituales. Hoy por hoy no he podido comer tranquila ni dormir toda la noche. Hoy por hoy resulta castrante cualquier problema ajeno.
Estoy muy cansada... renunciar es quizá el fin de todo mal.
domingo, 8 de mayo de 2011
La vida dadá
Lo menos feliz de mi vida llega los lunes... Orson y su mala actitud, sus groserías constantes, la humillación integrada... la agonía semanal comienza tan temprano... a las 12 para ser exacta. Las exposiciones, los gritos, el hacerme quedar como una inútil, una imbécil sin remedio. Los lunes son un grito constante en el vórtice de la maldad. Mi vida no tiene remedio. Orson y su anquilosada manera de enseñar me han dejado ya bastante lastimada. En realidad sí estoy muy triste... y enojada. Lo demás ya lo considero circunstancial. Lo otro, lo más incómodo... mis problemas de salud, mi inestabilidad emocional, mis constantes quejas y la falta de dinero. Todo se ha juntado. TODO ES NEFASTO. Una sombra de tristeza y agonía se ha posado sobre mis hombros. La vorágine in situ. Estoy cansada. Estoy cansada, triste, enojada y convencida de que el sin sentido es la razón de la vida.
Hoy tiene mucho sentido para mí que estudiar y esforzarse mucho mucho no trae nada bueno, por el contrario, estudiar mucho y dar lo mejor de uno mismo acarrea depresiones y baja moral. Lo mejor es esperar una vida dentro de la burocracia, una silla detrás de un escritorio lleno de papeles y continuar por siempre con un salario masomenitos. Incluso el outfit me parece que embona perfecto dentro de este paradigma de la inutilidad. Zapatos formales, altos y bajos, pantalón de vestir liso o de rayas verticales, con y sin valenciana, blusita satinada en colores neutros con y sin bolitas, cabello liso, opaco amarrado o suelto, con y sin fleco. Estreses casuales, relaciones afectivas poco memorables, lucha permanente contra el sobre peso y la soltería incondicional que me lleve a buscar desesperadamente al amor de mi vida por lo menos durante unos siete años. Los libros de autoayuda y los manuales amorosos serán considerados revelaciones evangélicas. Todo muy normal y de bajo perfil.
Mono Rench tan fuerte como siempre. Siempre me aguanta. Soy tan ingrata... malagradecida. Últimamente los malos momentos son mis únicos momentos. Baaaahhh u__u
Hoy tiene mucho sentido para mí que estudiar y esforzarse mucho mucho no trae nada bueno, por el contrario, estudiar mucho y dar lo mejor de uno mismo acarrea depresiones y baja moral. Lo mejor es esperar una vida dentro de la burocracia, una silla detrás de un escritorio lleno de papeles y continuar por siempre con un salario masomenitos. Incluso el outfit me parece que embona perfecto dentro de este paradigma de la inutilidad. Zapatos formales, altos y bajos, pantalón de vestir liso o de rayas verticales, con y sin valenciana, blusita satinada en colores neutros con y sin bolitas, cabello liso, opaco amarrado o suelto, con y sin fleco. Estreses casuales, relaciones afectivas poco memorables, lucha permanente contra el sobre peso y la soltería incondicional que me lleve a buscar desesperadamente al amor de mi vida por lo menos durante unos siete años. Los libros de autoayuda y los manuales amorosos serán considerados revelaciones evangélicas. Todo muy normal y de bajo perfil.
Mono Rench tan fuerte como siempre. Siempre me aguanta. Soy tan ingrata... malagradecida. Últimamente los malos momentos son mis únicos momentos. Baaaahhh u__u
El mismo tema
algo se rompió,
apesto,
azotada,
basta del mismo tema,
Esa suerte,
esto apesta,
formas de ganarse la vida,
hoy soy miserable,
Jul,
la de malas,
lo peor,
negada,
ya estoy grande
miércoles, 13 de abril de 2011
La vida padrina
El mismo tema
nuevos traumas
jueves, 31 de marzo de 2011
El beso
El beso llegó tarde... tarde como siempre. Tarde en la tarde, tarde cuando ya no se esperaba ni se quería.
El beso en un principio era concebido desde mis labios hacia los suyos, lo buscaba amordazada y malquerida y en un principio no lo encontré. El besó se quedó en mi boca vacía... cautiva. Pasó de ser un beso a ser un susurro vacilante, un suspiro contenido, un despojo de aliento.
El beso, ya tardío no era esperado, ni siquiera querido o imaginado. Fue un beso sorpresivo, no así, sorprendente. Fue un beso ya dormido en el tiempo. Duró poco y al final se filtró en mis entrañas un dejo de alivio. Eso fue todo y nada más. No hubo ninguna réplica que amenazara con estremecer de buenas a primeras el desorden de mis ideas. Fue, hasta cierto punto un beso marchito. Nació en mis labios y murió en su boca. El beso dejó de ser beso y se convirtió en silencio y nada más.
El beso en un principio era concebido desde mis labios hacia los suyos, lo buscaba amordazada y malquerida y en un principio no lo encontré. El besó se quedó en mi boca vacía... cautiva. Pasó de ser un beso a ser un susurro vacilante, un suspiro contenido, un despojo de aliento.
El beso, ya tardío no era esperado, ni siquiera querido o imaginado. Fue un beso sorpresivo, no así, sorprendente. Fue un beso ya dormido en el tiempo. Duró poco y al final se filtró en mis entrañas un dejo de alivio. Eso fue todo y nada más. No hubo ninguna réplica que amenazara con estremecer de buenas a primeras el desorden de mis ideas. Fue, hasta cierto punto un beso marchito. Nació en mis labios y murió en su boca. El beso dejó de ser beso y se convirtió en silencio y nada más.
lunes, 14 de marzo de 2011
La mala racha
Se ha extendido a mis amigos y coetáneos (¿o será al revés?).
No puedo... estoy decaída, desmoralizada, abrumada, aturdida, transparente, desvanecida en una inmensidad de datos obtusos que no entiendo... sí entiendo... es decir... no entiendo por qué importan.
Quién dijo qué
Cuándo lo dijo
Cómo lo dijo
Dónde lo dijo
Por qué lo dijo
Cómo lo dijo
¡¿Por qué importa?! Esa es la pregunta de verdad... es la que aun no entiendo y la que ha descalificado prolongadamente... La vida académica transcurre gris y trillada, entre los escarmientos taciturnos que recibo cada vez más seguido.
Soy yo... no es la coordinadora o los profesores, no todos pueden estar equivocados, la que se equivocó fui yo... tal vez esta idea de que a uno lo va acomodando la vida es terriblemente errónea y es como me he manejado los últimos años de mi vida... hice algo mal... calculé mal... Soy yo y nadie más, carajo.
¿Renunciar? ¿Continuar? ¿Por qué importa?
Entre otras noticias a mis parientes y familiares tampoco les ha ido nada bien ¿Nacimos para perder? ¿Es un mal de familia? ¿Estoy negada a causa de mis genes y mi mala disposición?
Intentaré desaparecer como la bruma melacólica que se une con el mar. Aaaarrrggghhh... azotada
No puedo... estoy decaída, desmoralizada, abrumada, aturdida, transparente, desvanecida en una inmensidad de datos obtusos que no entiendo... sí entiendo... es decir... no entiendo por qué importan.
Quién dijo qué
Cuándo lo dijo
Cómo lo dijo
Dónde lo dijo
Por qué lo dijo
Cómo lo dijo
¡¿Por qué importa?! Esa es la pregunta de verdad... es la que aun no entiendo y la que ha descalificado prolongadamente... La vida académica transcurre gris y trillada, entre los escarmientos taciturnos que recibo cada vez más seguido.
Soy yo... no es la coordinadora o los profesores, no todos pueden estar equivocados, la que se equivocó fui yo... tal vez esta idea de que a uno lo va acomodando la vida es terriblemente errónea y es como me he manejado los últimos años de mi vida... hice algo mal... calculé mal... Soy yo y nadie más, carajo.
¿Renunciar? ¿Continuar? ¿Por qué importa?
Entre otras noticias a mis parientes y familiares tampoco les ha ido nada bien ¿Nacimos para perder? ¿Es un mal de familia? ¿Estoy negada a causa de mis genes y mi mala disposición?
Intentaré desaparecer como la bruma melacólica que se une con el mar. Aaaarrrggghhh... azotada
El mismo tema
apesto,
azotada,
basta del mismo tema,
blue,
hoy soy miserable,
negada,
odio jarocho,
ya estoy grande
viernes, 4 de marzo de 2011
Renuencia al academicismo
¿Cuándo se volvió todo tan aburrido?
:(
:(
miércoles, 2 de marzo de 2011
Percepciones
La incesante decadencia de todos los atardeceres siempre me trae a la mente un recuerdo muy feliz. Los ocasos que se pusieron ayer y anteayer y los días anteriores a ellos son siempre fórmulas eficaces para evadir la solemnidad académica con la que me he conducido los últimos tres años. Tengo la impresión de que se me está yendo la vida en ello y yo de buena gana lo estoy permitiendo.
Mefistófeles se agazapa y ve pasar los días con absoluta tranquilidad, espera los días venideros diminuta y gorda. Nada le preocupa.
La otra situación es eterna y aburrida. La vorágine se postra sobre mis hombros en cada clase... cada clase es una incertidumbre constante... al principio todo es tan claro y preciso y después los escalofríos y el malestar de la ignorancia testaruda, la que viene irremediablemente de cuando en cuando a nublar mi mente. Lo que viene ya se ha ido a la menor provocación y sin que me dé cuenta... dando brincos y saltos pasando desapercibido para mí, no así para todos los demás quienes parecen todo el tiempo saber de lo que hablan todos los demás. La vida entonces transcurre confusa entre las anotaciones del pizarrón blanco y las observaciones que hacen los demás.
Yo me pronuncio abrumada, quién sabe cuánto más pueda durar este estado de sempiterna perplejidad.
Mefistófeles se agazapa y ve pasar los días con absoluta tranquilidad, espera los días venideros diminuta y gorda. Nada le preocupa.
La otra situación es eterna y aburrida. La vorágine se postra sobre mis hombros en cada clase... cada clase es una incertidumbre constante... al principio todo es tan claro y preciso y después los escalofríos y el malestar de la ignorancia testaruda, la que viene irremediablemente de cuando en cuando a nublar mi mente. Lo que viene ya se ha ido a la menor provocación y sin que me dé cuenta... dando brincos y saltos pasando desapercibido para mí, no así para todos los demás quienes parecen todo el tiempo saber de lo que hablan todos los demás. La vida entonces transcurre confusa entre las anotaciones del pizarrón blanco y las observaciones que hacen los demás.
Yo me pronuncio abrumada, quién sabe cuánto más pueda durar este estado de sempiterna perplejidad.
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